miércoles, 18 de abril de 2018

70 años de planes imperialistas para destruir el corazón de Oriente Medio

Un cable del 13 de diciembre de 2006 publicado por WikiLeaks reveló (1) que cinco años antes del comienzo de la Primavera Árabe, Estados Unidos buscaba los puntos débiles del gobierno de Bashar Al-Assad que pudieran explotar para destruirlo. Un funcionario de la embajada de Estados Unidos en Damasco, William Roebuck, decía lo siguiente en el cable:

“Creemos que las debilidades de Bashar [Al-Assad] radican en la forma en que decide reaccionar ante cuestiones inminentes, tanto percibidas como reales, como el conflicto entre las medidas de reforma económica (por muy limitadas que sean) y las fuerzas corruptas y arraigadas, la cuestión kurda y la amenaza potencial para el régimen de la creciente presencia de extremistas islamistas en tránsito. Este cable resume nuestra evaluación de estas vulnerabilidades y sugiere que puede haber acciones, declaraciones y señales que el gobierno de Estados Unidos puede enviar para mejorar la probabilidad de que surjan tales oportunidades”.

Roland Dumas, antiguo ministro de Asuntos Exteriores de Francia, declaró que en 2009, dos años antes de que comenzase la Primavera Árabe, en Gran Bretaña le informaron de los planes que preparaban contra Siria, según declaró a la cadena de televisión francesa LCP:

“Yo estaba en Inglaterra dos años antes de estallase la violencia en Siria por otros motivos. Me reuní con altos funcionarios británicos, que me confesaron que estaban preparando algo en Siria. Esto fue en Gran Bretaña, no en América. Gran Bretaña estaba organizando una invasión de rebeldes en Siria. Incluso me preguntaron, aunque ya no era ministro de Asuntos Exteriores, si me gustaría participar. Naturalmente, me negué, dije que soy francés, eso no me interesa”.

“Esta operación se remonta a hace mucho tiempo. Estaba preparado, preconcebido y planeado”, añadió Dumas.

En 2007 el general Wesley Clark hizo una interesante revelación a Democracy Now (2) sobre una conversación que mantuvo con otro general del ejército de Estados Unidos, inmediatamente después de que la Casa Blanca tomara la decisión de atacar a Irak.

Clark le pregunta a su colega: “Vamos a la guerra con Irak? ¿Por qué?”

Él me dijo: “No lo sé. Supongo que no saben qué otra cosa pueden hacer”.

Así que le dije: “¿Encontraron alguna información que conectara a Sadam con Al-Qaeda?”

El otro le respondió: “No, no. No hay nada nuevo en eso. Acaban de tomar la decisión de ir a la guerra con Irak. Supongo que es como si no supiéramos qué hacer con los terroristas, pero tenemos un buen ejército y podemos derribar gobiernos. Supongo que si la única herramienta que tienes es un martillo, todos los problemas tienen que parecerse a un clavo”.

Unas semanas después Clark volvió a coincidir con aquel general cuando ya estaban bombardeando Afganistán y le preguntó: “¿Seguimos yendo a la guerra con Irak?”

El colega le respondió: “Oh, es peor que eso”. Se acercó a su escritorio, cogió un trozo de papel y dijo: “Hoy acabo de recibir esto de arriba”, es decir, de la oficina del Secretario de Defensa. Añadió: “Este es un memorándum que describe cómo vamos a destruir siete países en cinco años, comenzando con Irak, y luego Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán y, por último, Irán”.

Esos son los planes del imperialismo: Siria, el corazón de Oriente Medio, siempre ha sido uno de sus objetivos. Pero no es el único. Tienen la intención de destruir siete países de Oriente Medio y el norte de África. Comenzaron con Irak, siguieron con Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán y, por último, tienen la intención de dar el gran bocado: Irán.

(1) https://wikileaks.org/plusd/cables/06DAMASCUS5399_a.html
(2) https://www.youtube.com/watch?v=9RC1Mepk_Sw

El gran montaje de las armas químicas de Duma sale al descubierto

Un periodista estadounidense de “One America News Network”, Pearson Sharp, ha viajado a Duma, el barrio supuestamente bombardeado por el ejército sirio con armas químicas. El periodista ha explicado que visitó el lugar donde se produjo el presunto ataque, pero no encontró ningún rastro del mismo:

“Hablé con una docena de residentes de la zona en el barrio donde tuvo lugar el presunto ataque. Ninguna de estas personas, con las que hablé me dijo que hubiera oído o visto algo sobre un ataque químico. Dijeron que ese día, todo había estado como siempre en el barrio y que no habían notado nada extraordinario”.

“Cuando les pregunté lo que opinaban sobre el ataque, me dijeron que era una puesta en escena organizada por los radicales que estaban ocupando la ciudad en ese momento [...] Cuando pregunté por qué, me dijeron que los radicales estaban desesperados y que necesitaban un truco para huir del ejército sirio que los estaba presionando”, ha dicho Sharp.

El periodista visitó un hospital que estaba bajo el control de los yihadistas. Entró en la sala que aparece en los vídeos donde supuestamente ingresaron las “víctimas” del ataque químico:

“Hablé con uno de los doctores [...] Ese día, en el momento del atentado, estaba de servicio. Le pregunté qué vio. Dijo que era un día normal pero que había mucho polvo. Muchas personas se han quejado de tos y tener las vías respiratorias irritadas. Pero no se han reportado otros síntomas [...] De repente, un grupo de desconocidos llegó gritando que había ocurrido un ataque químico.

“Traían a personas que, según dijeron, estaban afectadas y comenzaron a rociarlas con agua
[...] Los médicos empezaron a trabajar en ello mientras unos extraños filmaban la escena”, dijo el periodista.

Refiriéndose a los testigos, Pearson Sharp explicó que tan pronto como estos desconocidos terminaron de filmar, “se fueron y todo se acabó allí”.

“El médico dijo que cuando los pacientes estaban allí [en el hospital], no vio síntomas de ningún ataque químico [...] La gente que vino parecía estar sana”, añadió.

Sharp señala que preguntó a los vecinos sobre la “oposición moderada” que había controlado la ciudad. “Dijeron que no había una oposición moderada, sino gente que los mataba de hambre [...] Los radicales no les dieron ni comida ni medicinas. Lo guardaban todo para sí mismos y si alguien se quejaba, lo mataban a él y a su familia”, ha manifestado.

El periodista dijo que los vecinos estaban agradecidos al Presidente sirio por la liberaación la ciudad. “Esto no es esa propaganda de la que se nos acusa. Sólo son los hechos que hemos descubierto sobre el terreno y lo que hemos visto con nuestros propios ojos”, concluyó.

http://www.oann.com/oan-investigation-finds-no-evidence-of-chemical-weapon-attack-in-syria/

El gobierno de Zimbabue despide a 15.000 enfermeros que estaban huelga

El gobierno de Zimbabue ha despedido a 15.000 enfermeros en huelga como protesta por los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo.

El vicepresidente zimbabuense, Constantino Chiwenga (general que lideró la asonada contra el entonces presidente Robert Mugabe en noviembre de 2017), acusó a los enfermeros de no respetar un acuerdo por el que iban a volver a trabajar este martes, un día después de haber comenzado la huelga.

Según Chiwenga, el Ejecutivo zimbabuense se habría gastado 17 millones de dólares (cerca de 14 millones de euros) para afrontar las demandas de los huelguistas, por lo que su negativa a regresar a sus puestos es vista como “una falta de remordimiento motivada políticamente”.

“El Gobierno ha decidido, por el bien de los pacientes y de salvar vidas, despedir a todos los enfermeros en huelga con efecto inmediato”, anunció el vicepresidente.

Para cubrir estas plazas libres, el Gobierno contratará a enfermeros recién licenciados en paro y pedirá el retorno de otros que ya estaban jubilados.

El Congreso de Sindicatos de Zimbabue criticó el despido masivo y denunció que el aumento del coste de vida ha afectado a los ingresos de los trabajadores y, en general, de los ciudadanos de a pie.

“El Gobierno no ha hecho nada para aliviar el sufrimiento de los trabajadores y ciudadanos, por lo que las demandas salariales son legítimas. Al despedir a los enfermeros, el Gobierno de (el nuevo presidente, Emmerson) Mnangagwa ha demostrado que está en contra de los trabajadores”, afirma un comunicado emitido hoy por el Congreso de Sindicatos.

“Tratar de obligar a enfermeros insatisfechos y mal pagados a que cuiden de ciudadanos en hospitales mal equipados es poner en peligro las vidas de la gente”, agrega el sindicato.

Este paro comenzó tan solo dos semanas después de que finalizase una huelga de médicos que duró un mes; los maestros de escuela también amenazaron con este tipo de acciones antes de que comience el nuevo trimestre el mes que viene.

Las luchas obreras están suponiendo un problema para la nueva dirección del país, encabezado por Mnangagwa, quien sustituyó a Mugabe tras un golpe militar en noviembre del año pasado.

https://www.elpais.cr/2018/04/18/gobierno-de-zimbabue-despide-a-15-000-enfermeros-en-huelga-por-bajos-salarios/

7 jornadas de huelga de los ferroviarios franceses en lo que va de mes

Hoy los trabajadores ferroviarios franceses han vuelto a interrumpir los servicios ferroviarios por séptimo día en un mes, rechazando las llamadas del gobierno para poner fin a la huelga contra las reformas en la empresa ferroviaria pública SNCF.

Los paros sucesivos, que durarán hasta finales de junio, entraron en una nueva fase que pone a prueba a los sindicatos un día después de que la Cámara Baja del Parlamento aprobara el proyecto de ley de reforma ferroviaria contra el que están luchando.

Los cuatro principales sindicatos se enfrentan a la reforma más grande desde la nacionalización de los ferrocarriles en 1937. La reforma es consecuencia de la obstinación de Macron para buscar un conjunto mucho más amplio de reformas económicas y sociales durante un periodo que va hasta 2022.

La dirección de SNCF dijo que uno de cada tres trenes de alta velocidad funcionaba y que los servicios se reducían a dos de cada cinco trenes en trayectos regionales, mientras que los servicios internacionales estaban en casi un 75 por ciento por debajo de lo normal.

Esta es una tasa de interrupción ligeramente inferior a la observada al inicio de la huelga el 3 de abril, pero no en un grado que sugiriera que la contundente votación a favor de la reforma del martes en la Asamblea Nacional había roto la voluntad de los trabajadores ferroviarios.

El sindicato CGT buscó aumentar la presión sobre Macron con la solicitud de paros también en la empresa de transporte del metro de París, RATP, que no está entre los objetivos de las reformas ferroviarias nacionales.

Un dirigente de la CGT en el sector energético advirtió en una entrevista en el periódico Le Parisien que su sindicato también podría manipular los suministros de energía y causar más retrasos en los trenes por solidaridad con los trabajadores ferroviarios.

La reforma incluye la eliminación gradual del monopolio ferroviario de pasajeros de la SNCF, comenzando con la competencia en líneas de alta velocidad en 2020 y el fin de la contratación de personal de la SNCF con contratos más proteccionistas que en otros sectores.

“Los sindicatos son libres de hacer lo que les convenga... pero la mayoría de los franceses quieren esta reforma”, dijo la ministra de Trabajo, Muriel Penicaud, en el canal France 2 de la televisión pública. “Llega un momento en que es necesario poner un fin a las huelgas”, amenazó.

https://es.reuters.com/article/topNews/idESKBN1HP0XO-OESTP

 

Los misiles ‘inteligentes’ de Trump no han superado el examen de Siria

Aparte de la comedia bufa, no cabe duda que el dato más sorprendente del bombardeo del sábado contra Siria es el porcentaje de misiles “inteligentes” derribados por una defensa antiaérea siria absolutamente obsoleta.

Algo no está claro, y lo primero que hay que sospechar es que se trata de una afirmación propagandística por parte del gobierno de Damasco, ya que Trump dio la misión por cumplida con el cien por ciento de aciertos.

¿Miente Trump o miente Bashar Al-Assad? Todo conduce a pensar que quien miente es el sirio... Pero resulta que la cadena de televisión Euronews se hizo eco de la tesis siria, dándole un sorprendente relieve y lo que es peor: sin las acostumbradas manipulaciones. Todo muy raro.

Después, empezamos a encontrar confirmaciones procedentes de Estados Unidos que corroboran la veracidad de las afirmaciones sirias, añadiendo que ni siquiera uno de los misiles británicos alcanzó su objetivo.

Una de esas fuentes, que escribe de manera anónima precisamente porque expresa el punto de vista de colaboradores muy próximos al Pentágono, es una analista del sitio del coronel Lang. Lo mejor es reproducir sus propias palabras, porque no tienen desperdicio:

No crean una palabra del Pentágono y de la Casa Blanca sobre el ‘éxito’ de los ataques con misiles de crucero del viernes pasado. Se ha perpetrado y se sigue perpetrando una burla contra el pueblo estadounidense y el mundo. Francamente, el general Mattis [Secretario de Defensa] y el General Dunford [Presidente del Consejo de Jefes de Estado Mayor] se deshonraron mutuamente al aceptar prestarse mutuamente esta farsa.

“Si pudieran ir al Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC) de la Base de la Fuerza Aérea de Al-Udeid en Qatar y hablar con los oficiales que trabajan para el Centcom, escucharían una mezcla de disgusto, asombro e ira de muchos de ellos con la exclamación del Presidente de ‘Misión Cumplida’. Y estoy hablando de gente que apoyó al Presidente Trump. Trump, con la ayuda de los aduladores del Pentágono y el Estado Mayor Conjunto, ha cruzado la línea del delirio”
(*).

Los sirios y los rusos tenían, pues, razón, por lo que hay que preguntarse por los motivos de ese gran fracaso. ¿Se trata de un mérito de la defensa antiaérea siria?

No puede ser porque el ejército sirio sólo dispone de los viejos sistemas de los tiempos soviéticos S-125, S-200, Buk, Kvadrat y Osa. Con ellos nunca podría haber derribado más de un 10 ó un 20 por ciento de los misiles lanzados por los imperialistas.

Inmediatamente después del ataque, Rusia ha prometido entregarles los SS-300. Ni siquiera les entregaran los SS-400, a diferencia de Turquía.

¿Son los viejos misiles soviéticos más inteligentes que los los modernos de Trump? No es posible. Tiene que haber otras explicaciones.

Una de ellas es la intervención rusa. Sin embargo, nos han venido diciendo hasta la fecha que, aunque los rusos advirtieron a los sirios previamente del ataque, sus defensas antiaéreas sólo protegían las bases que ocupan. El resto del cielo de Siria quedaría desprotegido.

La explicación tampoco es convincente: toda Siria está bajo el paraguas de las defensas rusas porque su ejército está disperso por todo el territorio.

Los misiles crucero Tomahawk, que Trump calificó de “bonitos e inteligentes”, están guiados por GPS hasta su fase final, en que se orientan por sus propios medios, momento en el que se convierten en vulnerables a la defensa antiaérea, que les pueden desviar de su ruta con cierta facilidad, ya que pierden velocidad.

En una entrevista a la cadena de televisión rusa Tsargrad, el coronel Anatoly Sitnov, antiguo jefe del departamento de armamento del ejército ruso, ha asegurado que Siria está protegida por el sistema ECM de vigilancia electrónica antiaérea, a lo cual nosotros añadimos nuestra sospecha de que Rusia ha aprovechado el bombardeo para probar la eficacia del ECM... y adiestrar a iraníes y sirios en su empleo.

Pero eso no es suficiente. Además, Rusia tuvo que suministrar a Siria datos obtenidos vía satélite de los emplazamientos de las rampas de lanzamiento desde los que iban a salir los misiles, la mayor parte de los cuales partieron del Mar Rojo y cuyo recorrido fue seguido al milímetro por rusos, iraníes y sirios.

A los viejos y tontos misiles soviéticos en poder del ejército sirio, le bastó con saber las coordenadas para derribar a los de última generación, los listos.

En el Pentágono tienen buenos motivos para sentirse preocupados, por lo que van a abrir una investigación interna sobre las causas del fracaso de los bombardeos del 14 de abril.

Es posible que los misiles Tomahawk sean muy inteligentes, como decía Trump, pero los que están enfrente tampoco son gilipollas.

Si eso es cierto, entonces hay que buscar la explicación inversa a la de este artículo: los agujeros por los que se han podido colar los 30 misiles que han logrado atravesar las defensas antiaéreas rusas e impactar en algunos de los objetivos. Sería un fallo de Rusia, tanto mayor en cuanto que estaban advertidos del ataque de antemano y, por lo tanto, totalmente alerta.

Pero imaginen lo contrario; supongan por un momento que todos los misiles inteligentes de Trump hubieran explotado en el aire... ¡Qué ridículo!

El sábado Rusia dejó una clara advertencia a Estados Unidos y sus socios.

(*) http://turcopolier.typepad.com/sic_semper_tyrannis/2018/04/trumps-big-flop-in-syria-by-publius-tacitus.html

Las instalaciones sirias bombardeadas estaban bajo el control de la OPAQ


Los ataques aéreos del sábado se dirigieron contra instalaciones militares sirias que estaban sometidas a inspección y vigilancia regulares y permanentes de la OPAQ, la organización de la ONU que controla el armamento químico.

Ni era un arsenal químico ni era tampoco clandestino, como falsamente están afirmando los portavoces del imperialismo y sus medios de intoxicación.

La aviación imperialista destruyó dos centros de almacenamiento, así como el Centro de Estudios e Investigación Científica en Barzeh (CERS o SSRC, Centro Sirio de Estudios e Investigación Científica), cerca de Damasco, que ha sido destruido.

Lo que trataban era de reducir la capacidad del ejército regular para defenderse de las agresiones exteriores de las que viene siendo objeto, especialmente por parte de Israel, que ayer volvió a bombardear las posiciones el ejército sirio en Homs.

El 11 de noviembre de 2016 la OPAQ decidió que el referido centro SSRC estaría controlado por sus inspectores dos veces al año. Se trata de una resolución que lleva el número EC-83/DEC.5.

El 2 de junio del año pasado, el Director General de la OPAQ indicó que la primera visita al SSRC no indicaba la existencia de ninguna ilegalidad:


La segunda visita de los inspectores de la OPAQ al centro tuvo lugar en noviembre de 2017.

El 23 de marzo de este mismo año, el Director General de la OPAQ indicó que esa visita al SSRC tampoco había mostrado nada ilegal:

A pesar de los pesares, los imperialistas siguieron mareando la perdiz. Querían saber el papel exacto del laboratorio y decían que las explicaciones del gobierno de Damasco no era exactas.

Sin embargo, a pesar de la insuficiencia alegada, las inspecciones siempre se pudieron llevar a cabo normalmente.

Es más: la propia prensa de Estados Unidos ha admitido que las instalaciones militares ya no se utilizaban y permanecían vacías (*).

Los imperialistas lo sabían. Estaban perfectamente informados sobre la situación de los centros bombardeados y si sospechaban otra cosa, podían haber exigido a la OIPC una inspección más exhaustiva.

Pero no se trataba de eso, sino todo lo contrario, porque los imperialistas son lo mismo que hace cien años: primero disparan y luego preguntan.

Luego siempre pueden decir: en Siria no hay armas químicos porque nuestros bombardeos “quirúrgicos” las destruyeron. Argumentos nunca les faltan.

(*) https://southfront.org/us-led-strike-on-syria-most-of-missiles-spent-on-empty-target-opcw-report-says-no-chemical-weapons-there/

martes, 17 de abril de 2018

Amazon toma represalias laborales contra los obreros que participaron en la huelga

La situación en la planta de Amazon de San Fernando de Henares se ha recrudecido. Los trabajadores denuncian que la multinacional les está poniendo las cosas difíciles. Tras la huelga del pasado mes de marzo en el que se intentaba llegar la situación al límite forzando a pagar horas extra durante la semana, los nubarrones, lejos de marcharse, descargan con fuerza.

Algunos trabajadores de la planta de San Fernando cuentan que, en los últimos días, los superiores “se están cobrando el precio de la huelga”. Las relaciones están “completamente rotas”. Si desde hace un tiempo los empleados denuncian la forma de trabajar que se tiene en Amazon, durante las fechas posteriores a las huelgas la supervisión es máxima. “La productividad, si antes era una obsesión, ahora se ha convertido en una obligación. Nos han apretado las tuercas”, aseguran.

Y es que Amazon tiene la sartén por el mango. Desde que hace escasos días se implantara el nuevo convenio sectorial, las condiciones de los trabajadores del centro logístico de San Fernando de Henares han ido a peor, y parece que las formas también. Recordemos que cobrarán entre 2.000 y 4.500 euros anuales menos, y los actuales verían congelados los sueldos de forma indefinida.

Amazon, por su parte, intentó maquillar con un comunicado subidas del 1,6 por ciento al 5,6 por ciento anual como parte de las nuevas condiciones del centro, algo que entraba dentro de las condiciones del nuevo convenio colectivo.

A su vez, fuentes sindicales explican que “la empresa no ha informado como se debiera a sus trabajadores”. Amazon ha puesto un escueto comunicado en el tablón de anuncios que existe al entrar a la planta la nueva normativa, y “en caso de que exista algún tipo de duda” tendrán que personarse en Recursos Humanos fuera del horario laboral para resolver las cuestiones que no queden claras.

“Yo no sé muy bien lo que va a pasar conmigo porque no tengo mucha explicación por parte de Amazon. Tengo que agradecer más a la ETT que a la empresa, que es a quien me debo, de que tenga algo más clara mi situación”, se lamenta un joven empleado del gigante tecnológico.

Por otra parte, los trabajadores asumen que, tras la huelga, tendrán más problemas para renovar. “No tenemos estabilidad, Amazon no quiere una rebelión dentro de la planta”, señalan.

Antes de que comenzasen los paros, Amazon y el comité de empresa mantuvieron varias reuniones para intentar frenar la inestabilidad dentro de la planta. La cosa no acabó bien y terminaron por consumarse las dos jornadas de huelga.

Amazon quiso negociar en un primer momento, aunque siempre con el nuevo convenio sectorial por delante, a lo que los trabajadores respondieron que no. Ahora, son los sindicatos los que han ofrecido un nuevo escenario de diálogo para intentar llegar a un acuerdo, aunque ya avisan que “no daremos un paso atrás en nuestros derechos”.

Esta semana habrá nuevas movilizaciones, aunque no habrá huelga. De hecho, las fuentes sindicales vuelven a dejar claro que “no se presenta ningún escenario a corto plazo para que haya paros”. Además, insisten que no hay ningún tipo de veracidad en lo que se ha filtrado sobre huelgas indefinidas o “paros en el Prime Day”.

Lo único que existe serán las movilizaciones durante varios días de este mes de abril: “Al seguir sin noticias de la empresa, las secciones sindicales de MAD4 han acordado convocar nuevas movilizaciones para el mes de abril. El 5 de abril se concentrarán nuevamente a las puertas del centro para exponer el calendario de movilizaciones del mes. El día 13 los trabajadores se concentrarán a las puertas de las Empresas de Trabajo Temporal de la zona, Adecco y Manpower, cómplices de la desinformación y corresponsables de la no renovación de varios compañeros y el día 20 se acudirá en manifestación a las nuevas oficinas corporativas de Amazon en la zona de Delicias (Madrid)”, explica el comité de empresa en un comunicado.

https://www.elespanol.com/economia/empresas/20180403/amazon-frena-rebelion-exige-empleados-buscan-negociar/296971131_0.html

¿El Almirante Cervera facha? No, mujer, no

El almirante Cervera
B.

No acostumbramos a escribir sobre estas vainas, pero es la cosa que la "caverna mediática", o sea, toda si tocamos temas sensibles, ha querido ridiculizar a quien ha proferido ese calificativo -Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, que ha quitado su nombre de una calle para dárselo al gran Pepe Rubianes- sin saber lo que dice. Y no se trata de dar munición gratis a los fachas de verdad.

Es cierto, desde luego, que el Almirante Cervera (y Topete), gaditano él, decimonónico él, nació y murió antes de la aparición del fascismo como tal, pero esto apenas dice nada o tiene poco peso específico (y, sin embargo, es el principal "argumento" del facherío). Más relevante y de más enjundia sería saber que fue este militar naval de los pocos que se desgañitó en las vísperas del llamado "Desastre del 98" (pérdidas de Cuba, Filipinas y la isla de Guam, que de esta última ni los "patriotas" se acuerdan) avisando del potencial naval de un nuevo y emergente imperialismo agresivo y ambicioso, el de Estados Unidos. Cervera se enfrentó a la prensa de entonces, venal y patriotera, que se burlaba del poderío naval estadounidense, una prensa fanática y "hooligan" que daba por hecho la victoria española -con una flota de madera frente a la yanki hecha con cascos metálicos- sobre las pretensiones de un imperialismo advenedizo, novato: no titularon sus primeras planas con un "a por ellos" porque Victoria Prego no había nacido. Igual que ahora si nos vamos al planeta fútbol, único resquicio que queda para dar rienda suelta a los delirios de grandeza patrios donde la victoria de Nadal o "La Roja" es una gesta nacional.

Cervera ni se engañaba ni engañaba. Era consciente de a quien se enfrentaba y de las escasas posibilidades de salir airoso en combate. La prensa, obnubilada,  lo tildó de "derrotista". El "Desastre" -que no lo fue tal para las colonias, evidentemente- le dio la razón, una razón -era militar- que no hubiera querido tener. Pero de ahí a llamarle "facha" pues va a ser que no, mire usted.

Nos acusan muchas veces de ver fachas hasta en la sopa y de prodigar con excesiva facilidad el término "fascista" cuyo carácter, por ejemplo, adjudicamos al Estado español. Y a su Ejército franquista en absoluto depurado. Bueno, pues aquí nos tienen poniendo en su sitio a un militar español, a Cervera (1839-1909), y no se nos caen los anillos porque no somos populacheros que se apuntan a lo más trillado y facilongo para pasar la mano por el lomo al personal ("Cervera es un facha"). Como decía el gran Pepe Bergamín, "las cosas en su sitio, no como están".

Nota.- Por cierto, en Madrid, después de Cuba y el desastre, la gente siguió haciendo su vida normal y tomándose sus libaciones como si tal cosa. Lo de "me duele España", etc., quedaba para otras sensibilidades más refinadas.

Buenos días.

Los imperialistas pretenden crear una fuerza ‘árabe’ que eternice la ocupación militar de Siria

El último cartucho del imperialismo: crear una “fuerza árabe” que legalice la ocupación militar de Siria. Washington ha encargado a Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos que se pongan a ello, anunció ayer el Wall Street Journal.

La “fuerza árabe” estaría financiada por Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, que sustituirían a las tropas norteamericanas, con el pretexto de la “estabilidad” del país.

Es una constante contemporánea esa de tratar de convencer de que la estabilidad no se logra con la salida de las tropas extranjeras de un país, sino al revés: metiéndolas dentro.

El anuncio llega después de los ataques aéreos llevadas a cabo desde el viernes por la noche hasta el sábado pasado, por Estados Unidos, Francia y el Reino Unido contra el gobierno de Bashar Al-Assad.

El nuevo asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, se ha puesto en contacto con el jefe de la inteligencia egipcia, Abbas Kamal, para convencer al gobierno de que participe en la iniciativa.

Además de Egipto, la Casa Blanca ha solicitado el apoyo de Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, en particular para financiar la ocupación militar de Siria.

“Arabia, Qatar y Emiratos se han puesto en contacto para una posible contribución, financiera o de otro tipo”, dijo un funcionario estadounidense al periódico. Además, Trump ha pedido a los sátrapas de Riad que contribuyan con 4.000 millones de dólares a la “reconstrucción” de Siria, añadió el funcionario.

El plan de sustituir a las fuerzas estadounidenses en Siria por otras árabes ha sido particularmente bien recibido por el fundador de la empresa de mercenarios Blackwater, Erik Prince, que impuso fuerzas de seguridad privadas en Somalia y en Emiratos. Prince ha confesado al Wall Street Journal que funcionarios de los países árabes se habían puesto en contacto con él sobre este tema.

Hoy Arabia saudí ha reiterado su disposición a enviar tropas a Siria, “junto con otros países”, para “estabilizar” la situación allí. “Estamos negociando con Estados Unidos y lo hemos estado desde el comienzo de la crisis siria” en 2011, dijo el ministro de Asuntos Exteriores saudí, Adel Al-Jubeir, en una conferencia de prensa conjunta con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en Riad. “Habíamos hecho una propuesta a la administración Obama [que estipulaba] que si Estados Unidos enviaba tropas [...] Arabia saudí consideraría, junto con otros países, enviar fuerzas como parte del contingente”, añadió el ministro.

El despliegue de una fuerza conjunta en Siria permitiría a Estados Unidos retirarse de Siria, una decisión anunciada por Trump antes de los ataques químicos ficticios de principios de abril: “Hemos tenido mucho éxito contra el Califato Islámico y es hora de volver a casa”, escribió Trump.

Los ataques químicos ficticios y los posteriores ataques aéreos han forzado de nuevo a Trump a volver sobre sus pasos. Ahora se trataría de prolongar dicha presencia de manera indefinida de una manera camuflar: revestida con las bendiciones de la Liga Árabe.

Posiblemente sea esto lo que explique que la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, ha dicho en la ONU lo contrario de Trump: las tropas permanecerán en Siria todo el tiempo que sea necesario.

A Trump le están haciendo la cama desde que llegó a la presidencia. En este caso, sus planes de abandonar Siria se los han frustrado con el camelo de los ataques químicos de Duma y el posterior bombardeo aéreo.

En Washington quien da las órdenes es cualquiera menos Trump, un auténtico pelele atrapado en las redes de quienes realmente llevan las riendas del poder político.

El franquismo contra la cultura: la quema de libros en la España más negra (1936–1939)

Francesc Tur

Cuando se habla de quema de libros en el siglo XX, la imagen que suele venir a la retina es la Beberplatz de Berlín el 10 de mayo de 1933, escenario de una gran hoguera en la que ardieron miles de ejemplares de obras consideradas “antialemanas”. Ni que decir tiene que, a lo largo de la historia, ha habido muchos otros episodios de fuego purificador, desde el incendio de la biblioteca de Alejandría pasando por la quema de libros de Confucio en China durante la dinastía Qin, o el auto de fe de octubre de 1861 en Barcelona en el que fueron pasto de las llamas 300 volúmenes espiritistas, por citar solo tres de ellos. Menos conocido es el hecho de que, desde el golpe de julio de 1936 hasta el final de la guerra, numerosas piras se encendieron en las ciudades y pueblos de la España nacional en las que ardieron gran número de publicaciones tildadas de “antiespañolas” y “envenenadoras del alma popular”.

En los primeras días del conflicto no se habían dictado todavía órdenes por parte de los nuevos gobernadores civiles sobre la prohibición de la literatura disolvente, pero el modus operandi de los sublevados incluía siempre la destrucción del “material peligroso” que constituían determinadas obras. Así, a la entrada de las fuerzas requetés en varias localidades de La Rioja, lo primero que hicieron fue depurar las bibliotecas y quemar los archivos de las distintas sedes sindicales, donde se suponía que existía “literatura perniciosa”.

En Córdoba, ya el 19 de julio una de las prioridades de los sublevados era también la limpieza de librerías y kioscos como lo señalaba el Jefe de Orden Público y teniente general de la Guardia Civil Bruno Ibáñez Gálvez en una nota publicada por el ABC de Sevilla el 26 de septiembre:

“En nuestra querida capital, al día siguiente de iniciarse el movimiento del Ejército salvador de España, por bravos muchachos de Falange Española fueron recogidos de kioscos y librerías centenares de ejemplares de esa escoria de la literatura que fueron quemados como merecían. Asimismo, muy recientemente, los valientes y abnegados Requetés realizaron análoga labor, recogiendo también otro gran número de ejemplares de esas malditas lecturas que deben desaparecer para siempre del pueblo español”.

En Palma, el primer día del golpe, el 19 de julio de 1936, según testimonio del cenetista Manuel Pérez (Osuna, Sevilla, 1887–Río de Janeiro, 1964), atrapado en la isla con motivo del congreso constituyente de la regional de la CNT en Baleares, los sublevados actuaron de forma similar:

“Ocupados los centros oficiales donde los rebeldes no hallaron la menor resistencia, se inició el asalto a las organizaciones obreras y a los locales donde tenían su residencia las agrupaciones de izquierdas. Nada escapó a la furia vandálica de las hordas fascistas. Después de destrozarlo todo: muebles, cuadros, instrumentos de trabajo, etc., recordando los autos de fe de la Santa Inquisición, hicieron hogueras con los libros que encontraron en las bibliotecas”.

La aversión a los libros llegó hasta extremos delirantes como recoge Josep Massot i Muntaner en Cultura i vida a Mallorca entre la guerra i la postguerra (1930–1950), (Abadia de Montserrat, 1978):

“L’odi contra els llibres m’ha estat confirmat per un testimoni de primer ordre: a Inca, per exemple, foren cremades totes les obres en català d’una biblioteca pública –entre les quals el primer volum del Diccionari Català–Valencià–Balear– i la biblioteca pública circulant de Sencelles –prou considerable– fou assaltada i, després de fer un caramull amb els llibres hom hi defecà al damunt”.

Por esas mismas fechas, en la localidad abulense de Barco, los libros de la Agrupación Socialista, los de la Sociedad de Oficios Varios y los de la Agrupación de Trabajadores de la Tierra “fueron destruidos por las Milicias a su llegada a esta localidad en los preliminares del Glorioso Movimiento Nacional”.

En Soria, el jefe de la Biblioteca Pública de la ciudad castellana, refiere, según José Andrés de Blas y Fernando Larraz en la primera entrega de “La Guerra Civil española y el mundo del libro. Censura y represión cultural (1936–1937)” que “en los primeros días del Movimiento Nacional, se dispuso la recogida inmediata de los pocos ejemplares que, sin destruir, quedaban en esta plaza, ya que, al pasar por Soria, la columna de requetés del general Mola, prendió fuego a los libros que había en un kiosco dedicado a dicho comercio y los que fueron recogidos después sufrieron la misma suerte en una dependencia de este Gobierno Civil”.

En la localidad cacereña de Herrera de Alcántara tuvo lugar una “expurga” de obras en la Biblioteca Municipal “verificada en los primeros días del Movimiento Glorioso” en la que se quemaron los libros considerados como literatura disolvente, según informó el consistorio del pueblo al Ministerio de Educación Nacional cuando este asumió las competencias en materia de bibliotecas.

En Córdoba se quemaron los libros de segunda mano de los puestos de la plaza de la Corredera como cuenta el escritor y abogado Carmelo Casaño Salido en su libro Nuestra ciudad (apuntes del recuerdo y las cosas) (Delegación de Cultura, Ayuntamiento de Córdoba, 1984):

“Un día desaparecieron los libros. Los compraron al peso y se los llevaron a Las Tendillas, para quemarlos, porque estaban celebrando las Misiones. La tarde de aquel domingo, después del sermón de un jesuita con bonete, ardieron, crepitando, los viejos libros que dormían en la Corredera. Definitivamente murieron todos: el Ars Amandi y La vida de San Esperanto. Él echó en la pira dos novelas de Hugo Wast, y todavía le duele la mano cuando lo recuerda”.

La censura de libros quedó bajo control militar en las primeras semanas de la guerra. De hecho muchos títulos incautados, que no fueron quemados, también fueron custodiados por las autoridades militares. El bando del 28 de julio de 1936, que declaraba el estado de guerra, imponía la censura previa de todo impreso o documento destinado a la publicidad o difusión. Posteriormente, la censura se estableció por orden del 29 de mayo de 1937 aunque se tendría que esperar hasta el 23 de abril de 1938 para su regulación con la Ley de Prensa, impulsada por Ramón Serrano Suñer y que tenía como objetivo que los españoles leyesen “noticias basadas exclusivamente en la verdad y en la responsabilidad”. Esta era la “noble idea” de la que debía impregnarse toda la prensa.

El periódico Arriba España de Pamplona en su primer número del 1 de agosto incitaba a la destrucción de libros en estos términos: “¡Camarada! Tienes obligación de perseguir al judaísmo, a la masonería, al marxismo y al separatismo. Destruye y quema sus periódicos, sus libros, sus revistas, sus propagandas, ¡Camaradas! ¡ Por Dios y por la patria!” Su director era el clérigo falangista Fermín Yzurdiaga, que acabaría siendo Jefe Nacional de prensa y Propaganda.

La diatriba del órgano oficial de Falange Española en Navarra fue seguida al pie de la letra por los soldados requetés que ocuparon Tolosa, el 11 de agosto. Los franquistas apilaron en la plaza Zaharra de la localidad guipuzcoana los libros de la imprenta de Ixaka López Mendizábal, los volúmenes en euskera de la biblioteca municipal, los de las escuelas y los quemaron.

El 14 de agosto los soldados del coronel Yagüe entran en Badajoz y, según informaba el Jefe de la Biblioteca Provincial de la capital pacense, a requerimiento de Javier Lasso de la Vega al hacerse cargo de la Jefatura de Archivos y Bibliotecas, organismo creado a fines de marzo de 1938:

“Pocos días después de conquistada esta capital por las tropas nacionales, se realizó, por elementos heterogéneos afectos al movimiento, una visita de inspección y requisa por todas las librerías y kioscos en los que se recogieron cuantos libros de carácter extremista y pornográfico fueron hallados y se reunieron en la Oficina de Censura Militar donde una vez comprobada la tendencia perniciosa fueron condenados al fuego”.

La primera gran quema pública se produjo, sin embargo, en La Coruña el 19 de agosto de 1936. Más de 1.000 libros ardieron en varias hogueras en la dársena del puerto de la ciudad gallega, frente al Club Náutico. Se trataba de obras de autores como Blasco Ibáñez, Ortega y Gasset, Pío Baroja o Miguel de Unamuno junto a la biblioteca personal del diputado de Izquierda Republicana y presidente del Consejo entre mayo y junio de aquel año, Santiago Casares Quiroga (La Coruña, 1884–París, 1950) y la del centro de estudios sociales “Germinal” de la urbe coruñesa.

El acto presidido por un sacerdote apellidado Maseda (que hizo la selección de volúmenes a incendiar) fue recogido en el periódico El Ideal Gallego el 19 de agosto:

“A orillas del mar, para que el mar se lleve los restos de tanta podredumbre y de tanta miseria, la Falange está quemando montones de libros y folletos de criminal propaganda comunista y antiespañola y de repugnante literatura pornográfica”.

En Galicia también se incautaron los bienes de la sociedad “Alianza Republicana” de Carballo, en La Coruña, cuya documentación se conserva. Se decomisaron en los locales el Reglamento de la Sociedad y el Libro de Actas. El gobernador civil dispuso la destrucción del material confiscado con estas palabras: “Debo manifestarle que procede sean quemados los libros y demás documentos incautados y los fondos que existan deberán remitirlos a esta Delegación”.

La inquina en contra de las lenguas no castellanas provocó el asalto y la quema de los libros de la editorial gallega Nós y su director, Anxel Gasol, fue fusilado.

En Oviedo, tras la entrada el dia 8 de agosto de una Columna Gallega, de inmediato se clausura la B.P.C. (Biblioteca Popular Circulante) y parte de la directiva sufre la represión política o el exilio. La biblioteca es expurgada y las obras de Felipe Trigo, Blasco Ibáñez o José María Carretero arden en la Pedrera, seleccionadas por el poeta Casimiro Cienfuegos, entre otros.

En estos primeros meses de la guerra no solamente las bibliotecas y librerías fueron blanco de la ira de los sublevados sino que también la padecieron los propietarios en sus personas.

La primera disposición de la Junta de Defensa Nacional, organismo de gobierno de la España sublevada hasta el 30 de septiembre, sobre depuración de bibliotecas y el control de las lecturas fue la Orden del 4 de septiembre en la que acusaba al Ministerio de Instrucción republicano de haber difundido obras marxistas entre la infancia. Por ello era necesario hacer desaparecer esas publicaciones de escuelas y bibliotecas y obligaba a la destrucción de las mismas, autorizando solo aquellas “aquellas cuyo contenido responda a los sanos principios de la Religión y de la Moral, y que exalten con su ejemplo el patriotismo de la niñez”.

Ese mismo día Queipo de Llano hacía público su bando número 25 en cuyo segundo punto se obligaba a todos los establecimientos editoriales, a las librerías y a los kioscos radicados en la Segunda División Orgánica a entregar todas las publicaciones prohibidas a las autoridades militares en un plazo improrrogable de 48 horas. Y en el tercer punto se hacía extensiva esta obligación a todos los particulares, a entidades públicas y a corporaciones privadas.

Atendiendo a esta bando, los falangistas de Sevilla, según el testimonio del delegado de Propaganda, Antonio Bahamonde, recorrieron las editoriales y librerías. Las obras de autores que, según su criterio, eran de tendencia marxista, eran requisadas y destruidas allí mismo.

El carácter indiscriminado de la purga lo puso de manifiesto incluso un historiador poco sospechoso de afinidad con el bando republicano como Rafael Abella en La vida cotidiana durante la guerra civil. La España nacional (Planeta, 1973):

“En cuanto a la censura de libros, su implantación tuvo características inicialmente draconianas en expurgo de bibliotecas públicas y privadas y retirada de la venta de toda la literatura conceptuada de pornográfica, de marxista, de ácrata o de disolvente, término en el que incluía lo que era de matiz contrario a la línea del Movimiento. Desde Nakens a a Martín de Lucenay, desde Belda a Kropotkin se quemaron en grandes piras que, a modo de autos de fe, convirtieron en humo un montón de letra impresa considerada nefasta– y, en ciertos casos con razón–, para los españoles. Y digo en ciertos casos porque al socaire de esta depuración se destruyeron muchos libros de editoriales tachadas de peligrosas –Cenit, Oriente, Ulises, España– y otros tantos editados por Biblioteca Nueva, por Pueyo y por Espasa–Calpe. Entidades significadas en lo literario más que en lo social”.

El 23 de diciembre de 1936, la Junta Técnica del Estado –creada por Franco en octubre del mismo año y sucesora de la Junta de Defensa Nacional de España– promulgó un Decreto que declaraba ilícitas todo tipo de publicaciones socialistas, comunistas, libertarias, pornográficas y disolventes.

Esta disposición legal contemplaba sanciones contra aquellos que incumplieran su aplicación. Las infracciones implicaban una multa de 5.000 pesetas y si se reincidía aquella aumentaba un quíntuplo y además llevaba aparejada la pérdida de empleo público, o bien la inhabilitación del sancionado para el ejercicio de la industria editorial o de librería, así como el cierre del respectivo establecimiento.

En estos primeros meses de la guerra algunos libreros y bibliotecarios pagaron con la vida su compromiso con la cultura. Es el caso del librero Miguel d’Iom de Ceuta, asesinado en una de las sacas por los sublevados junto a otros militantes anarquistas de la ciudad. No fue un caso aislado.

En agosto la prensa cordobesa informaba de la detención del librero, editor e impresor Rogelio Luque (Priego, Córdoba, 1897– Córdoba, 1936), librepensador, naturista y esperantista. Editó y colaboró en numerosas revistas culturales como Popular, La Pluma, Biblis y Quijote y fundó, con su hermano la librería Luque que, con diferentes emplazamientos, pervivió hasta los años noventa. Los rebeldes lo fusilaron el 16 de agosto.

Pilar Salvo, maestra de Zaragoza, responsable de una biblioteca infantil fue asesinada en aquel mismo mes.

Juana María Capdeviele
Juana María Capdeviele Sanmartín (Madrid, 1905–Rábade, Lugo, 1936), pedagoga y bibliotecaria, fue la primera mujer jefa de una biblioteca de facultad (la de Filosofía y Letras) de la Universidad Central de Madrid, puesto al que accedió en 1933. Además desarrolló una importante labor como jefa técnica de la biblioteca del Ateneo de la capital española. En 1936 se casó con Francisco Pérez Carballo, el cual sería designado, tras la victoria del Frente Popular, gobernador civil de La Coruña.

En el ejercicio de su cargo fue apresado y asesinado el 25 de julio. Al llamar al Gobierno Civil para tener noticias de su esposo, se le comunicó que sería recogida –estaba embarazada–, y conducida junto a él. Sin embargo, fue detenida y encarcelada y se la puso al tanto de la trágica suerte de su cónyuge. En la noche del 18 de agosto fue asesinada y se encontró su cuerpo con dos tiros en las proximidades de Rábade, en Lugo.

Los profesionales que habían permanecido en la zona gubernamental fueron sancionados a posteriori a medida que los franquistas iban ocupando los territorios. Así, María Moliner (Paniza, Zaragoza, 1900–Madrid, 1981), una de las máximas responsables del servicio de bibliotecas durante la guerra en Valencia y autora del Plan de Bibliotecas Públicas de 1938, fue expedientada por colaborar con la política republicana. Carmen Caamaño fue separada definitivamente del Cuerpo de Archivos y Bibliotecas por orden del 29 de julio de 1939 a causa de su militancia política, por citar solamente dos casos.

La primera biblioteca universitaria purgada fue la de Valladolid en 1937 de la que se quemaron miles de libros en varias hogueras y algo parecido sucedió en la de Santiago de Compostela donde los libros de Castelao sufrieron un destino incierto. Tales acciones contaron con el apoyo de rectores como el de la Universidad de Zaragoza, Gonzalo Calamita Álvarez.

El 16 de septiembre de 1937 se promulgó otra normativa sobre la formación de comisiones depuradoras de las bibliotecas públicas y centros de lectura en cada distrito universitario. En todos los distritos universitarios debían formarse comisiones depuradoras presididas por el rector o un delegado suyo y formada por un catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras, un representante de la autoridad eclesiástica, un funcionario del Cuerpo de Facultativos de Archiveros y Bibliotecarios, un representante de la autoridad militar, otro de la Delegación de Cultura de FET de las JONS y otro de la Asociación Católica de Padres de Familia. Las comisiones debían retirar aquellos “libros, revistas, publicaciones, grabados e impresos que contengan en su texto láminas o estampados con exposición de ideas disolventes, conceptos inmorales, propaganda de de doctrinas marxistas y todo cuanto signifique falta de respeto a la dignidad de nuestro glorioso Ejército, atentados a la unidad de la Patria, menosprecio de la Religión Católica y de cuanto se oponga al significado y fines de nuestra Cruzada Nacional.

Estas comisiones, una vez analizados los fondos, debían enviar a la Comisión de Cultura y Enseñanza las listas con los títulos de las publicaciones que considerasen un peligro para los lectores. En la Comisión de El Ferrol participó el escritor Gonzalo Torrente Ballester. Después la Comisión de Cultura examinarían los listados haciendo la siguiente clasificación: por un lado las obras pornográficas de carácter vulgar sin ningún mérito literario. Por otro las publicaciones destinadas a propaganda revolucionaria o a la difusión de ideas subversivas sin contenido ideológico de valor esencial. Y finalmente, aquellos libros y folletos con mérito literario o científico, que por su contenido ideológico pudieran ser nocivos para los lectores “ingenuos o no suficientemente preparados para la lectura”. Los dos primeros grupos serían destruidos, mientras que el último permanecería guardado en los respectivos establecimientos en espacios restringidos. Estas obras sólo podrían ser consultadas con un permiso especial. La sala con libros prohibidos empezaron a proliferar a partir de entonces, los llamados infiernos. El infierno de la Biblioteca Pública de Oviedo no fue abierto al público hasta 1975.

Como se ha comentado anteriormente, uno de los motivos de la purga de libros era la destrucción de las publicaciones que “menospreciaban” la religión católica. En tal empeño, los rebeldes contaron con la colaboración, salvo en contadas excepciones, de las autoridades eclesiásticas. Un ejemplo de ello es la pastoral del obispo de Palencia, Manuel González y García (Sevilla,1877–Madrid,1940) “Lecciones de la tragedia presente. Preparando soluciones para la posguerra”, de noviembre de 1937 donde abogaba por la desinfección cultural y por la reconstrucción del pensamiento sobre las ruinas del liberalismo secularizador. El prelado acusaba al gobierno republicano de haber promovido la difusión de una literatura extranjerizante, anticatólica y pornográfica:

“Libros sobre cuestiones sexuales se vendían donde quiera rápidamente, y era una gran cantidad de prosa tóxica y pornográfica se ofrecía abiertamente en los quioscos. Ganapanes, aprendices, muchachas de servir, mozuelas de taller, elementos generalmente jóvenes y poco preparados, rodeaban los tenderetes de aquella baja mercancía, que el gobierno republicano ofrecía al pueblo para que... se ilustrase. La campaña pornográfica iba junto con la propaganda comunista. Había interés en debilitar el sentimiento y la dignidad de la institución familiar y de todas aquellas fuerzas morales que fuesen obstáculo a la demagogia moscovita”.

Manuel González García fue canonizado por el Papa Francisco en marzo del 2016 en Roma. A la ceremonia asistió una delegación española presidida por el entonces ministro del Interior Jorge Fernández Díaz, el alcalde de Palencia, Alfonso Polanco Rebolleda y la presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén Pedrejón. Las campanas de la ciudad castellana repicaron ese día para celebrarlo.

El jesuita Constancio Eguía Ruiz (Santander, 1871–?) se distinguió, igualmente, por su ataque al libro porque consideraba que las publicaciones difundidas durante la República eran una de las mayores responsables de la tragedia de la guerra civil. Arremetió contra los sellos más innovadores que se hicieron eco de la literatura antibelicista y social de entreguerras y de la teoría política y social como Zeus, Cenit, CIAP, Hoy, Caro Raggio e incluso contra firmas convencionales como Espasa–Calpe, Revista de Occidente y Dossat que se habían dejado arrastrar al incluir colecciones y títulos “malignos” para hacer negocio y estar en boga.

En mayo de 1938, el obispo de Salamanca Enrique Pla y Daniel (Barcelona, 1876– Toledo, 1968) publicó otra pastoral titulada Los delitos del Pensamiento y los falsos ídolos intelectuales, menos conocida que la de Las dos ciudades, un duro alegato contra el liberalismo, origen de todos los males y contra la libertades de prensa, creación y lectura.

La Iglesia “adora la Verdad, pero no es fetichista del libro, porque sabe que hay libros buenos y libros malos, libros benéficos y libros venenosos y corruptores. ¡El fetichismo del libro, de los intelectuales! ¿Podrán medirse los estragos que ha causado, sobre todo desde fines del siglo décimo octavo, el no querer distinguir entre libros buenos y malos y dar beligerancia a cuanto se presente en tipos de imprenta en tipos de imprenta? Esta ha sido la tesis del liberalismo”.

El papel de FET de las JONS fue también decisivo. Así, en 1938 el falangista Fernando García Montoto, furibundo partidario de la quema de libros, folletos, periódicos y de la eliminación física de sus autores en En el amanecer de España (Tetuán, Imprenta Hispana, 1938) denunciaba en estos términos las preversidades de ciertas obras:

“Significa que el libro y la prensa mal inspirados –verdaderamente estupefacientes del alma– habían intoxicado ya la conciencia colectiva, aletargándola. Significa, en fin, que el Enemigo estaba a punto de conseguir su objeto, de corromper la médula de un gran pueblo. Guerra, por tanto, al libro malo. Imitemos el ejemplo que nos brinda Cervantes en el capítulo sexto de su Obra inmortal”.

E incitaba a encender hogueras en todos los pueblos para destruir los libros envenenadores del alma popular:

“Y que un día próximo se alcen en las plazas públicas de todos los pueblos de la nueva España las llamas justicieras de fogatas, que al destruir definitivamente los tóxicos del espíritu almacenados en librerías y bibliotecas, purifiquen el ambiente, librándolo de sus mismas contaminadores. ¡Arriba España! ¡Viva Franco! ¡Viva España!”

La exhortación de García Montoto a hacer piras con los libros malignos fue seguida al pie de la letra por los falangistas que habían ocupado Madrid el 28 de marzo de 1939. Un mes después, el 30 de abril, tuvo lugar lo que el periódico Ya calificaba en su edición del 2 de mayo como “Auto de Fe en la Universidad Central”. Era la manera que tenía el Sindicato Español Universitario (SEU) de celebrar la Fiesta del Libro. El periódico nacionalcatólico reproducía el discurso que pronunció para la ocasión Antonio de Luna, catedrático de Derecho, que había permanecido en la ciudad durante la guerra formando parte de la Quinta columna. En 1940 fue apartado de su cátedra.

Don Antonio Luna comenzó su discurso con la lectura de un pasaje del Quijote y, finalmente, se leyó el acta del auto de fe, redactada en rudos y rotundos términos: “Para edificar a España Una, Grande y Libre, condenamos al fuego los libros separatistas, los liberales, los marxistas, los de la leyenda negra, los anticatólicos, los del romanticismo enfermizo, los pesimistas, los pornográficos, los de un modernismo extravagante, los cursis, los cobardes, los seudocientíficos, los textos malos y los periódicos chabacanos. E incluimos en nuestro índice a Sabino Arana, Juan Jacobo Rousseau, Carlos Marx, Voltaire, Lamartine, Máximo Gorki, Remarque, Freud y al Heraldo de Madrid. Prendido fuego al sucio montón de papeles, con alegre y purificador chiporroteo, la juventud universitaria, brazo en alto, cantó con ardimiento y valentía el Cara al Sol.

https://serhistorico.net/2018/04/04/el–bibliocausto–en–la–espana–de–franco–1936–1939/


Un fascista posa satisfecho tras quemar libros en Tolosa, Gipuzkoa