domingo, 8 de octubre de 2017

Los astros del firmamento que recuerdan a las mujeres que murieron por la revolución socialista

Eugenia Rudneva
El astrónomo soviético Nicolás Chernij estaba un buen día trabajando en el observatorio de Crimea cuando descubrió un asteroide entre Marte y Júpiter. Era el 11 de septiembre de 1972 y podía saltar a la fama sin ningún problema. No es que sea difícil descubrir asteroides, cometas y demás, pero lo que es difícil es evitar el protagonismo. Tenéis el ejemplo del cometa 67P, donde se posó la sonda Philae a mediados del mes de noviembre y que, por unos días, estuvo activa y casi cada minuto recogían la historia los medios de propaganda (antes llamados medios de comunicación). Este cometa lleva el nombre de sus descubridores, los también soviéticos Churyumov-Gerasimenko.

Nicolás Chernij decidió que el nombre que le iba a dar al nuevo asteroide, que por su tamaño es casi un planeta menor, no iba a ser el  suyo. Trabajaba en el Observatorio Astrofísico de Crimea y recordó que allí había combatido, y muerto en acción, una heroína soviética, Eugenia Rudneva. Así que decidió que ese iba a ser el nombre del asteroide.

Eugenia Rudneva había nacido en 1920 y pronto había mostrado una fascinación por el universo. Su facilidad con las matemáticas y la  astronomía era tal que pronto comenzó a destacar en la Universidad Estatal de Moscú y en 1938, es decir, con 18 años, entró a formar  parte de la Sociedad Astronómica y Geodésica de la URSS. Un año después publicó su primer artículo científico. Entró a trabajar en el departamento de estrellas variables del observatorio de Presnia y su futuro era más que prometedor.

Entonces, era 1941, se produjo la invasión nazi y Eugenia no lo dudó ni un momento: se alistó voluntaria. A ver si adivináis en qué arma. ¿No? La aviación. Alguien como ella no podía estar en el suelo, sino lo más cerca posible de las estrellas. Era su pasión. Así que cuando se enteró de que Stalin había accedido a la petición de Marina Raskova de crear tres regimientos aéreos en los que se podían integrar las mujeres, le faltó tiempo para inscribirse.

Eugenia Rudneva fue una de las 17 jóvenes, ninguna mayor de 25 años, que fueron elegidas como las primeras integrantes de uno de estos  regimientos, el mítico y legendario 46 Regimiento “Taman”, más conocido como “Las brujas de la noche” y que fue formado en su totalidad por mujeres, llegando a convertirse en la pesadilla de los nazis. Recordad que os hablé del libro que recoge esta extraordinaria historia y si no, pinchad en el enlace anterior. Pues bien, en él hay una nota en la que se habla de Nicolás Chernij y su gesto de nombrar a su asteroide descubierto como Rudneva.

Eugenia Rudneva era militante del Komsomol, las Juventudes Comunistas, y su comportamiento fue ejemplar durante toda la guerra. Era la  primera en dar un paso al frente y la última en retirarse. Participó en 645 misiones de combate hasta que su avión fue derribado en  septiembre de 1944 en el estrecho del Kerch, en Crimea. Y allí está enterrada junto a su camarada Praskovia Prokofieva, que iba con ella en el avión.

Chernij descubrió el asteroide, casi un planeta menor, en 1972 y en 1976 fue aceptado el nombre de Rudneva por el Centro Internacional de Planetas Menores. El número (1907) es correlativo según se van descubriendo planetas menores, asteroides y cometas.

Ana Teresa Diego
Un poco más tarde que Chernij otro astrónomo, argentino, descubrió un cometa en la misma zona. Era Mario Cesco y trabajando en el  Observatorio Astronómico El Leoncito, en San Juan, descubrió un cometa también entre Marte y Júpiter que fue denominado inicialmente  como 1975YD, dado que ese fue el año del descubrimiento. Pero unos años más tarde, y a iniciativa de Adrián Brunini, decano de la facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de La Plata, pasó a denominarse (11441) AnaDiego.

Ana Teresa Diego era una joven estudiante de astronomía que fue detenida y hecha desaparecer por la junta militar fascista. Había  nacido en 1954 y, al igual que Eugenia Rudneva, pronto destacó por su pasión por las estrellas y era una estudiante destacada en el Observatorio Astronómico de La Plata hasta que en 1976 fue secuestrada por orden de la junta militar y hecha desaparecer. Y al igual que Eugenia Rudneva, también Ana Teresa Diego era militante de las Juventudes Comunistas.

Cuando en el año 2012 se encontraron unos restos en Avellaneda y se comprobó que eran los suyos, el decano decidió que había que presentar el nombre de Ana Teresa para el cometa 1975YD y así se cambió ese nombre por el actual (11441) AnaDiego. En esta imagen (no he podido conseguir otra) aún aparece con la denominación inicial puesto que es de un año antes de que apareciesen sus restos.

El asteroide (1907) Rudneva es un homenaje a todas las mujeres soviéticas que combatieron a los nazis. Se calcula que unos tres millones de mujeres soviéticas tuvieron una participación directa en la guerra. Todas ellas eran combatientes (en número de 980.000), en todas las ramas militares, guerrilleras (unas 150.000) y sanitarias (142.000 médicas estuvieron en la primera línea). Murieron 94.000 de ellas y otras 32.000 fueron “desaparecidas”. Todas están en ese asteroide.

El cometa (11441) AnaDiego es un homenaje a los 30.000 desaparecidos en Argentina. Se puede decir mucho de ello, pero lo más emotivo es lo que dijo, Zaida Franz, madre de Ana Teresa y otra luchadora puesto que es fundadora de las Madres de Mayo: “No tengo su cuerpo ni su tumba, pero ya sé en qué lugar del cielo está. Desde que me enteré que en un lugar del cielo hay un cuerpo celeste que lleva el nombre de mi hija, pienso en escribirle una carta con las siguientes coordenadas: Ana Teresa Diego. Asteroide 11.441 (entre Marte y Júpiter). Remitente: tu mamá. Y que empiece con algo así como: ‘Por fin, querida hija, me puedo conectar con vos en algún lugar. Un sitio adonde pueda mirar y pensar que estas allí’”. Con ella, en ese cometa, están todos los desaparecidos.

Cada vez que miréis hacia arriba una noche estrellada, pensad en el asteroide (1907) Rudneva y en el cometa (11441) AnaDiego. Y si por un casual veis algún punto rojo en el firmamento, seguro que es alguno de ellos.

[...] Un amigo argentino, Augusto Gabrieli, pintor y arquitecto que reside en la actualidad en Colombia, se ha inspirado en él para hacer una obra que ha donado a la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de La Plata.

Como dijo otro argentino, Rodolfo Walsh, “las clases dominantes pretenden que el pueblo trabajador no tenga historia, ni teoría, ni  héroes, ni mártires; de forma que cada vez haya que comenzar desde cero”. Pero siempre habrá gente como Augusto Gabrieli, como otros muchos, como otras muchas que nos consideramos herederos y herederas de quienes nos fueron mostrando el camino, herederos y herederas de Eugenia Rudneva, de Ana Teresa Diego y de tantos millones de anónimos que dieron lo mejor, su vida, por un mundo nuevo, sin explotadores ni explotados. La Historia, con mayúscula, la hace gente como Eugenia y Ana Teresa. Nosotros, a su lado, somos muy insignificantes. Pero siempre serán nuestras guías. Felicitaciones a Augusto por la iniciativa y gracias por enviarla cuando el 30 de septiembre se han cumplido 41 años del secuestro y desaparición de Ana Teresa Diego provocada por los esbirros de la junta militar fascista.

http://elterritoriodellince.blogspot.com.es/2017/10/el-asteroide-de-una-bruja-de-la-noche-y.html

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